Posteado por: entremildudas | diciembre 7, 2009

Stendhal y las estrellas.

 

AVISO: Éste relato fue escrito en febrero de 2007, en él quiero hacer una pequeña explicación, un pequeño ejemplo del síndrome de Stendhal.

Entonces tiró el cigarro. Cuando hubo de decidir que hacer, la situación lo dominó a él. No sabía que hacer, no podía saber que hacer con su vida, las manos le temblaban, no lo podía evitar…Entonces, sólo entonces lo comprendió. Aquella luz, aquel lucero que si quería podría guiar su vida parecía cercano, podría tocarlo con su índice si lo estiraba, o quizás no, miedo, terror, pavor de intentar tocarlo no fuera que desapareciera cómo el polvo de las alas de la débil mariposa… Que bellas lucían en el cielo, guías de marinos, esperanza y la única luz en la oscuridad de la noche, allí puestas a capricho de los dioses. Allí lucían para su deleite, quizás sólo para él y los perdidos. Su luz se reflejaba en el mar. Magnífico foco de vida, cuantos ojos también mirarían en ese instante las intermitentes estrellas, pululantes en el cielo en todo su esplendor, cómo la luna, cómo el sol…Sólo entonces tiró el cigarro.

Gléz-Serna


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