Posteado por: entremildudas | diciembre 10, 2009

Masturbación en el dentista

Boni tenía cita en el dentista.

-Adelante, ya puede pasar- La enfermera le llamó a consulta.

Boni no gustaba de ir al dentista, no es que le tuviera fobia, sencillamente le hastiaba perder el tiempo de dicha manera. Boni siempre cambiaba de clínica. Nunca repetía, terminaba un tratamiento, y si algún día tuviera que recibir otro, pues acudiría siempre a un doctor distinto.  Después de la gresca en el café, la detención y todo el follón que se había levantado, necesitaba ponerse un empaste que perdió en la pelea. Por supuesto, mientras aguardaba en la abarrotada sala de espera ocultó la portada del periódico local, no le apetecía que nadie le reconociera en aquella foto.

-Buenas tardes- Boni saludó al médico.

-Siéntese…

Boni estaba deslumbrado, que cuerpo el de aquel doctor.  Qué joven y que bueno estaba. Boni deseó probarlo, amarlo. Mejor dicho, Boni quiso follárselo. Hasta que el especialista no le hizo sentarse en el sillón para recibir el empaste, Boni no reaccionó. Acercó una mano a la pierna del dentista y comenzó a acariciarle, lentamente primero y luego veloz. El dentista miró a su pierna, le miró a él, a los ojos, y sonrió. Al ver que se dejaba hacer, Boni comenzó a sobarle el culo, lo tenía duro, precioso. Le encantaba la situación, una manera de quitarse el aburrimiento por los odontólogos. Una manera de entretenerse mientras tenía la boca abierta, y para otro fin distinto al sexual.  Una forma de agraceder con un favor al dentista su atención y dedicación exclusiva. Y para qué negarlo, un método para amortizar el alto precio del servicio. Si estaba complementado con un favor sexual, mejor. Por supuesto, Boni no quería que el doctor se viera impedido para atenderle, así que pensó que lo mejor sería practicarle una masturbación, o una paja, según se quiera llamar. Le desabrochó la bragueta, mientras el aspirador bucal del doctor hacia un molesto ruido, parecido a sorber una sopa. Palpó los testículos, sopesándolos, como poniéndoles precios. Realmente no eran nada del otro mundo, y la polla tampoco. Pero para ese ratito, era perfecto todo. Boni le demostró su gran habilidad mamporrera.  El dentista sudaba, tenía una especie de espasmos, del placer, pero demostraba su habilidad porque no retrasaba su labor. Cuando más ruido hacia con el aspirador y más baba le caía a Boni a causa de la anestesia, la enfermera hizo acto de presencia. Dejó caer los papeles que tenía en la mano. Al doctor se le resbaló el aspirador al suelo. Boni se incorporó con la boca dormida, abierta, y agarrando aún aquel falo con fuerza…

-Perdonen- La enfermera se retiró sonrojada.

Durante el resto de la consulta ninguno de los dos habló, salvo lo imprescindible a causa de la consulta. Antes de irse, Boni le dejó escrito al dentista su número de móvil.  Sabía que nunca le llamaría, ya que seguramente el doctor estaría casado, tendría hijos, y nunca pasaría de ser un maricón reprimido…

Gléz-Serna


Responses

  1. Buen relato!, me ha teletransportado a esa habitación, casi que me he sentido la enfermera.

  2. Gracias!!!!

  3. la boni es demasiado!!!

  4. jajaja Es total. Boni y Beni. En privado te contare en kien me he inspirado…jajaja

  5. que pareado te ha quedado😄

  6. jajajaja,, llevas razon¡¡¡xD

  7. Tienes alguno otro q tenga un final satisfactorio


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