Posteado por: entremildudas | diciembre 14, 2009

Felación en la clase de griego…

Aquel profesor siempre le inspiró morbo, mucho morbo. Beni recordó aquel día en el que perdió su virginidad bucal, la primera vez que se comió una polla.

Todo aconteció en una clase de griego. Siempre le encantó el griego, tanto hablado como del otro tipo. Era una época para Beni de muchos descubrimientos. Entonces le atraía ese hombre, era maduro, muy atractivo. El profesor era calvo, pero de los que mejoran sin pelo. Le daba un punto muy atrayente. Siempre daban la clase a solas, ya que sólo Beni tenía la optativa de griego.

Faltaba poco para terminar el curso. Beni no quería dejar escapar la oportunidad. Beni quería ser suyo. Lo admiraba y deseaba que lo tomara bajo su protección, que fuera su maestro, su maestro de cama. Entonces llegó aquel día. Beni se sentó muy cerca de su profesor durante la clase. Luego, se acercó con la excusa de una duda existencial, sobre una traducción. Dejó el cuaderno en la mesa del profesor, encima de unos exámenes que estaba corrigiendo. Rozando sus labios con el oído del otro, Beni le preguntó:

-Tengo una duda, profesor…

-¿Cuál?

-No sé si me gusta más el bacalao o el salchichón…- Beni sonrió, dejó la mano como por descuido en la entrepierna del profesor, los labios rozando su cuello.

El profesor no se resistía, quería guerra. Beni se puso de rodillas. Bajo la mesa, oculto del mundo. El profesor le acarició el pelo, con aire de superioridad, y retomó la corrección de los exámenes, mientras Beni le desabrochaba la bragueta. Llevaba el profesor unos vaqueros ajustados, de los que marcan el culo, lo reafirmaba. Definitivamente, le encantaba aquel culo, pero necesitaba limpiar el sable del susodicho. Cuando lo vió presintió que aquello estaría de escándalo, que era adictivo para él, que nunca podría parar de chupar. Amén que el morbo producido por la sensación de hacer algo prohibido, y de aquella manera, lo ponía a cien.  Allí bajo la mesa. El profesor casi indiferente haciendo su tarea. Beni trabajó su lengua, con asombrosa habilidad. Mordisquitos. Primero iba con suavidad, con tacto. Cuando notó que su maestro estaba a tope, Beni aumentó el ritmo. Quería tragar. YA. Quería que se corriera ya. Lo deseaba. Lo necesitaba. Lo suplicaba. Cuando recibió el semen en su lengua, sus labios. Paseó por su boca el caliente líquido antes de tragar. Cuando tragó, confirmó su vocación. Y sobre todo, no se arrepintió de ello…

Gléz-Serna


Responses

  1. vamos!! me he muerto de la risa cuando he leido lo de “no sé si me gusta más el bacalao o el salchichón” xddddddd

  2. He de confesarte que esa frase no es mia, es de una cancioncilla “tengo una duda maricon…tengo una duda maricon…que no se si me gusta mas el bacalao o el salchichon…´´pero me enkantaaaaa jajajaja


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