Posteado por: entremildudas | diciembre 17, 2009

Chulo a las diez ( 2ª Parte)

Cómo íbamos contando, Concha le abrió la puerta al chulo. El maromo lo primero que hizo fue coger el aparatito de las tarjetas de crédito, aquel que llevaba bajo el brazo. Cobraba por anticipado, no fuera a ser que la tipa sintiera un momento melancólico o algo, y se arrepintiera del servicio. O algo peor, que viniera el marido o el novio, y los pillara. Cobrando previamente se aseguraba el jornal. Después, cobraba las horas extras. Mientras hacían los tramites del pago con Visa,  Concha se acercó a la cubitera, y cogió el champán.

-¿Una copa, guapo?- Concha sirvió dos copas sin esperar respuesta.

-No bebo cuando estoy de servicio.

-Ni que fueras un policía, hijo…

-No soy policía, pero si le apetece me visto como uno…-Sonrió de manera picante, muy profesional- Está bien, hoy beberé una, pero sólo una. Gracias.

Concha firmó el recibo del pago. Por Dios que mereciera la pena gastar tanto dinero por aquel puto.

-Bueno, que desea que hagamos…Puedo hacer lo que le apetezca. Durante un rato soy todo suyo…

-A ver…Primero cómame el coño, por favor.

Concha se tumbó en el sofá. Levantó las piernas, en alto, mostrando todo su sexo. Preparado para recibir a una lengua muy profesional y mercenaria. No dudaba de su habilidad, para eso pagaba. Concha y su concha. Coño bastante feo el suyo, por cierto. Pero al chulo no le importaba, entraba en su sueldo comer lo que haga falta, coño, polla, orín o mierda si se terciaba. Nunca podía decir que no a un beso negro o una lluvia dorada.  Concha gimió. Gritó a más no poder. Que gusto más grande sintió Concha en su concha.

Cuando Concha se corrió, decidió comérsela al chulo. Tenía higiene garantizada, con un certificado médico, mostrado nada más llegar. Aquel nabo, pene, pepino, polla, falo, o como se quiera llamar, era enorme. Una polla grande y de las bastas, no acompañaba la finura y belleza del macho. Lo saboreó. Concha tenía ganas de llorar. Recordó a su ex. Se sentía sucia por momentos. Aunque ya no rindiera cuentas a nadie, se sentía infiel. Quería sentirse castigada. Necesitaba que la trataran mal.

-¡Pégame!

El chulo respondió a la petición sin dudar. Entraba en su servicio. Le propinó un tortazo.

-¡Más fuerte! ¡Más!- Concha lloraba de dolor- ¡Insúltame! ¡Trátame como la perra que soy!

-¡Zorra, puta, más que puta, eres una guarra!

-Fóllame ahora como la cerda que soy…

El chulo la cogió del pelo. Le metió la polla en su boca, por la fuerza. La metió al máximo, atragantándola. Después la volvió, la puso a cuatro patas. Le penetró el ano, sin miramientos. Concha gritaba de dolor. Insultada. Maltratada. El mercenario del amor cada vez empujaba con más fuerza. Una penetración cruel, inhumana. Cuando se corrió dentro, no llevaba condón, la empujó al suelo. Le escupió en la cara, en el rostro.

-No sirves ni para follar…-Dijo mirándola con desprecio.

Concha se quedó llorando mientras el chulo recogía sus cosas y se marchaba. Concha sufría por sus fantasmas personales, el recuerdo de su ex…

Gléz-Serna


Responses

  1. se me ha cortao el cuerpo a medida que avanzaba el relato… no me imaginaba, ni por un segundo, que iba a terminar así. Muy bien Dani!!! sorprendiendo al lector, ^^

  2. Jajaja, me alegro de que te sorprendiera, que no fuera previsible.
    Muchas gracias¡¡¡¡Pé¡¡¡¡¡¡¡


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