Posteado por: entremildudas | diciembre 25, 2009

El pañuelo…

En el sexo es importante innovar, la originalidad es fundamental. Lo que voy a contarte  me lo demostró…

La conocí en una fiesta privada. No recuerdo el nombre, la llamaremos “La Rubia´´, por su color de pelo. La noche estaba en auge. Todos bebíamos, bailábamos. La música atravesaba los muros de la casa.  Aquella noche yo estaba muy femenino. Hay veces que el alcohol fomenta mi pluma, la incrementa. Y si me ponen “A quien le importa´´ todavía más. Yo estaba divina.

Esperaba  en la puerta del baño. Me meaba, lo confieso. Cuando quedó libre fui a entrar, pero alguien se acercó por detrás, me retuvo por el hombro.

-Oye. ¿Te gustan los coños ó eres maricón?- La Rubia era directa.

-Sí, soy  maricón, pero me pierden los coños…

 Me empujó dentro del baño. Cerró con pestillo. Me arrinconó. Me podría haber violado. Me atemorizó.

-Me pones…

-Hija, pues gracias…

-Me ponen los maricones.

-Para gustos, los colores.

-Quiero hacerte algo que nunca hayas probado.

-Es difícil que me quede algo…

-Lo veremos…

La curiosidad me inquietaba. Necesitaba saber que práctica sexual planeaba hacer conmigo. No me resistí. Ni siquiera nos besamos. No  hubo caricias, ningún preliminar. La Rubia era criminal.

Dejó su bolso sobre el lavabo. Extrajo un pañuelo, para el pelo. Miré extrañado. Era muy hortera, de florecitas. Pensé que la tipa tenía muy mal gusto. No podía imaginar que planeaba la furcia. Me sedujo con la mirada. Se puso en cuclillas. Me bajó los pantalones. Me masajeó, sólo lo preciso para que me empalmara. Paró un segundo, me miró, sonrió. Me envolvió la polla con su pañuelo, con un nudo habilidoso. Comenzó a masturbarme con el tacto del pañuelo, sin tocarme con los dedos. Me resultó curioso, innovador. Una paja hecha con un pañuelo, morboso. Me sabía excitado. Acercó sus labios a mi falo, preparada para recibir mi eyaculación. La muy golfa se relamió los labios después de correrme.  Apuesto que sabía chuparla incluso mejor que yo. Se incorporó. Se anudó el pañuelo al pelo. Un pañuelo que había envuelto mi sexo, directo a su pelo. Me producía morbo saber que cuando volviéramos a la fiesta, La Rubia iría paseándose con aquello  que había refregado mi polla.

-¿Maricón, te ha gustado?

-Psss. No ha estado mal…-Mentí. Me había encantado. Por eso lo escribo.

Nos reunimos con nuestros amigos. La fiesta continuó.

Gléz-Serna


Responses

  1. Un cuento de navidad con final feliz…
    Buen día!

  2. Uy! No te habíamos dicho que nos encantan los relatos eróticos?? Gracias!! Supongo que a partir de ahora nos veremos más a menudo.

    ¡Un saludo!

    • Me alegro de que os gusten los relatos eróticos¡¡¡xD.


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