Posteado por: entremildudas | diciembre 31, 2009

Mi última Nochevieja…

Dicen que usar lencería roja en Nochevieja trae suerte en el campo sexual, además tiene que estrenarse esa noche. No sé si sería casualidad, pero a mí me la trajo.

Estábamos cenando en familia. Una cena relajada. Una prima nos presentó al novio. Me encantó su novio, pero yo no tenía malas intenciones. No pensaba malmeter en una relación tan cercana. Todo sucedió de manera inevitable.

Supongo que algo sabía de mis gustos. Lo supongo porque me miraba mucho.  Yo aún no estaba borracho, cuando estoy sobrio no se me suele notar la pluma.  Sinceramente congeniamos bastante bien, parecía buen chaval. Chin-chin, comenzamos a brindar los dos con nuestras copas de champán. Estábamos en la sobremesa, esperando la llegada de las uvas.

-Primo, primo…A ver si me vas a quitar el novio…-Mi prima lo dijo medio en broma, ya que no sabe lo mío, aunque se lo huele.

-¿Yo?. No soy tan zorra, cariño…

Nos reímos. Pero noté una indudable mirada cómplice de su novio. Eso era una señal. Faltaban cinco minutos para las doce.

-¿Me ayudas un momento?- Fue la excusa que elegí para llevármelo del salón, donde la familia no pudiera oírnos.

En la cocina le besé sin pensármelo.

-¡Vamos!-Le cogí de la mano, y lo subí a la segunda planta, nos encerramos con pestillo en el baño. Faltaban tres minutos para las doce.

Nos desnudamos. Nos besamos. Lo apoyé en el lavabo. Le penetré con todas mis fuerzas. Faltaban dos minutos. Nos mirábamos en el espejo del lavabo. Nos veíamos reflejados, con cara de gozo, de placer. Uno sabe reconocer a otros maricones, y el novio de mi prima perdía tanto aceite como yo. Faltaba un minuto.

-¡Primoooooooo!-Mi prima me llamaba desde la primera planta- ¡Qué nos dan las uvas!

-¡Ya voyyyyyyyyy!- Y no le mentía, faltaba poco para irme.

Dong, a falta de uvas optamos por metidas, no era mala idea. Dong, segunda metida, aquello prometía. Dong, tercera metida, la que nos deseó buen 2009. Dong, la cuarta, esta era por nosotros. Dong, la quinta, la más erótica. Dong, la sexta, la del vicio. Dong, la séptima, la de la pasión. Dong, la octava,  la más fuerte. Dong, la novena, ya faltaba poco. Dong, la décima, el placer aumentaba. Dong, la undécima, no pude evitar un gemido. Dong, la duodécima, me corrí…

Gléz-Serna


Responses

  1. jajaajajajaja, me encanta ese final a ritmo de 12 campanadas!! me he imaginado la escena por completo

    • Gracias!!!!! Más divertido que las uvas, no te parece??. A ver si se pone de moda entrar de esta forma en los proximos años….xD

  2. bueno, eso sería ideal! seguro que habría menos guerras y todo


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