Posteado por: entremildudas | enero 6, 2010

Carlos ( 3ª Parte)

Carlos acudió a la cita. Un nuevo café entre nosotros. Nos contamos nuestras vidas. Nuestros males de amores eran interesantes. Él estaba descubriendo una nueva forma de amar. Yo me sentía maestro.  Me sentía como un sacerdote que inicia a alguien en su religión. Mi religión es la del amor  y la pasión. Le hablé del amor libre, del sexo libre. Le argumenté sobre la variedad del sexo. Me atendía con atención. Quería saber más. Le dije que no hay tanta diferencia entre hombres y mujeres, que es lo mismo pero con otra forma. Le prometí llevarlo al ambiente. Enseñarle los tipos de locales existentes. Lo llevaría de mi mano.

No tardamos en irnos a mi piso. Teníamos hambre de sexo, mucha hambre de seguir conociéndonos.  Subíamos por la escalera, él iba delante de mí. Podía presentir su precioso culo a través de los vaqueros, ajustados vaqueros.

-Carlos…-Se detuvo y me miró.

-¿Qué pasa?

-Qué pedazo de culo tienes, maricón-  Nos reímos y entramos dentro del piso.

Nos desnudamos. Nos metimos en la cama. Le mordí los labios. Teníamos toda la noche por delante. Así, que decidí echar en primer lugar un polvo intenso, sin contemplaciones, sin preliminares. Lo tumbé boca abajo. Me unté vaselina en la polla. Le introduje un dedo en el ano. Noté como su cuerpo dio un respingo. Jugué un poco con mi dedo. Luego, jugué con mi polla. Al metérsela, el respingo era mayor. Estaba nervioso. No estaba acostumbrado a que se la metieran. Todo era nuevo para él. Fui despacio, primero la cabeza, luego fue introduciéndose el resto.  Carlos gemía un poco. Le dolía. Tenía que acostumbrar a su ano. Bien lubricada subía y bajaba, lo empalaba. Los envites se fueron sumando, multiplicando. Le mordí el hombro. Apreté mis dientes hasta señalárselos. En ese momento me corrí. Deposité en su interior mi preciado líquido.

Al poco, Carlos quiso venganza. Me montó con fuerza, como haría con una de sus tantas novias. Quería encularme igual que a ellas. Sentí como mi ano se abría. El empuje de su polla era imposible de afrontar. La noté dentro, entera. Dejé que me poseyera  libremente. Mientras, me susurraba al oído palabras de amor. El sudor me bañaba. Cuando se corrió se dejó caer sobre mí. Empapados, calientes, cansados, hicimos una pausa.  Definitivamente,  Baltasar me trajo un buen regalo, un macho, una polla para mi placer y gusto…

Gléz-Serna


Responses

  1. Baltasar es el rey negro no? por lo tanto.. una polla grande.. goloson… que bien sabes a quien pedir los reyes😄,
    La ultima parte del texto me ha puesto hasta los pelos de punta

  2. jajaja ahora entiendo los comentario mde r3ht3 xD la verdad es q digamos que el relato no te deja indiferente y yo que ando medio dormido a estas horas de la mañana me ha abierto los ojos de par en par jaja, wena opción para espabilarse ^^ pos nada, aora voy a tener q realizar las fantasías de tu historia.
    r3hts3, arás tú lo mismo?

    tanti baci scritor!!!

    • En la medida de lo posible XDDDDDDDD

      • Eso, eso, que hay que disfrutar…xD Mil gracias a los dos!!!Muaks

  3. qué te gusta a ti un empalamiento, jejeejej


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