Posteado por: entremildudas | enero 11, 2010

Sexo en la nieve

La nieve me dejó aislado. No pude esquivar el temporal. La policía me prohibió continuar con mi camión. Me desviaron hacia un área de servicio, donde había otro compañero. Mi camión no dispone de cama, pero el del compañero era un tren de carretera, y los de este tipo sí que la tienen. La falta de compañía nos hizo refugiarnos juntos. Cogimos mucha confianza, las cosas de la soledad. Era joven, poco mayor que yo. Era del norte, un chico del norte. Llevé la conversación al tema del amor. Necesitaba intuir sobre sus gustos. Se hacía el macho. Decía que tenía novia formal. No me importó. Éramos dos hombres en soledad, rodeados de nieve y con mucho frío en el corazón y mucho calor en la polla. Era una combinación ideal. Estábamos sentados en la cabina de su camión.

-Entonces tienes novia…-Le decía- No obstante, pasamos muchas horas en soledad. Nos aburrimos mucho. Echamos de menos la calidez de un buen agujero. ¿Estás de acuerdo, verdad?. Hay veces que podemos pasarlo bien. Y no tiene por qué enterarse nadie…Míranos a nosotros, estamos aquí sentados, solos, nos quedan muchas horas por delante. Podemos entretenernos. ¿No te parece?. Dices que eres hetero. Te gusta que te la chupen. ¿Verdad?. Claro, y a mí también. Pero también me gusta chupar. Digamos que podemos disfrutar los dos. A ti te la comen, te correrías de gusto, y yo me corro comiéndotela. ¿Entiendes?

No esperé respuesta. Me lancé sobre él. No le besé. No hubo preliminares, no fuera que hiriera su supuesta heterosexualidad.  Estaba dispuesto a ser su pasivo, a pasar una noche de sexo desenfrenado junto a él. Enseñarle que los tíos las mamamos mejor que la mayoría de las tías.

Se la saqué. Era una polla basta. Era grande. Era muy gorda, desproporcionada. La cabeza era de un púrpura intenso. Las venas estaban marcadas. Una enorme mata de pelo cubría sus huevos. No se cuidaba. No olía bien. No me importó. Quería comérsela a aquel cerdo. Hacerlo mejor que su novia. Comencé a chupar, con dureza, con intensidad. Era violento. Me agarró con fuerza el pelo, dirigiendo el ritmo de la mamada. A veces, aceleraba, otras, disminuía. Me decía zorra, puta, guarra, golfa. Me ponía a tope. Comencé a pajearme mientras hacía mi labor. Me dijo que no me pajeara, que yo sólo estaba para servirle a él, que era su zorra. A veces me atragantaba. La boca me dolía de tanta apertura. Sentí que vibraba. Oí que gemía. Entonces se la sacó de mi boca. Me hizo mirar hacia arriba. Se rió y se corrió en mi cara. Dejando su pegajoso semen sobre mis ojos…

Gléz-Serna


Responses

  1. Qué buenos esos encuentros tan “cerdos” e intensos.

    Me gusta.

    Besote!

  2. Que mejor calefacción que el calor humano, y yo empotrado en el radiador, no ay derexo xD

    • Estoy de acuerdo contigo, la mejor calefaccion es el contacto con un cuerpo amado…xD


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