Posteado por: entremildudas | enero 13, 2010

Voyeurismo

Entré a mear en el servicio. Por aquel entonces, era teleoperador. Ya sabes, esos que llaman a las casas dando por culo. Me meaba intensamente. Para colmo, tenía la imperiosa necesidad de fumar. Decidí meterme en uno de los servicios individuales. Por eso de la ley antitabaco no se podía fumar en  edificios públicos, y como llovía fuerte, pasaba de salir a la calle y me escondí en uno de los módulos.

Alguien entró en el servicio. Podía oírlo desde mi módulo. Pssssssssss, quien fuera estaba meando. Escuché como se lavaba las manos. Otro chico entró en el baño. Comenzaron a hablar. Los reconocí. Por supuesto que eran gays. Mi oficio era mayoritariamente gay. Todos estábamos cortados por el mismo patrón. Y el que se decía hetero, algo escondía.

-¡Shhh! Nos pueden pillar…-Dijo uno de ellos.

Eso de “nos pueden pillar´´ fue una señal para mí. Me puse de pie sobre la taza del váter. Me asomé con disimulo sobre las paredes de mi módulo. ¡Se estaban besando!. Sus manos se movían a gran velocidad. Pude ver como  metían las manos en la bragueta del otro. Refregaron sus entrepiernas. Aquello subía de tono. Uno se sentó sobre el lavabo. El otro le besaba desde abajo. Sus bocas besaban con bravura. ¡Por Dios, qué ímpetu!.

Se metieron en el módulo siguiente al mío. Pude ver como se bajaban los pantalones. Encendí otro cigarrillo, dispuesto a disfrutar de la función. Apoyado, asomado sobre ellos, fumaba con descaro. Pero los dos estaban tan calientes que no podrían fijarse. Uno de ellos estaba muy bien dotado. Su amante también lo supo, por el gesto que hizo. ¡Qué pollón, por favor!. Yo quería uno igual para mí.  El pollón se sumergió en el culo del otro, lo atravesó. El receptor de aquel sable disfrutaba de veras. Gemía con una fuerza casi divina, divina como la verga que le estaba follando. La pared del módulo que me hacía de balcón vibraba con cada envite. Bom-bom. Follaban fuerte. Bom-Bom- ¡Oh, sigue, por Dios!. Bom- bom. ¡Síííííííí!. Mi rostro gesticulaba con cada empujón. Me encantó ver como se enterraba aquel descomunal nabo. Era mágico verla desaparecer y aparecer. Los amantes sudaban. El activo tenía la cara desencajada, el pasivo aún más. Estaban llegando al clímax, por sus gestos, por su expresión. Conté los envites, fueron veinte, como mi edad. Después de correrse en su interior, comenzaron a vestirse.

-¡Eh, chicos! ¿Buen polvo?- Les pregunté desde arriba. ..

Gléz-Serna


Responses

  1. Hay veces que se goza más mirando que currándotelo… molan tus aventuras!

    • mil gracias Jose.

      Hay que gozar, y tenemos a nuestro alrededor mil formas de hacerlo…xD

  2. pero qué zorra eres!!!

  3. seguro que yo estaba mientras soportando a un cliente que quería el descuento o se daba de baja…. los servicios de chica de esa empresa nunca fueron divertidos…

  4. Jajajaja. Sí que soy zorra, Pé….xD

    Había que quitarse el extress de alguna manera. ¿No?. Y si lo piensas, uno rapidito en los servicios…eso tiene que dar fuerzas para seguir aguantando a los clientes…xD


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