Posteado por: entremildudas | febrero 6, 2010

¿Follamos?

-¿Follamos?

-Espérate, querido…-Marcos siempre tenía hambre de sexo. Un hombre insaciable. Lucía se cansaba a ratos de él, por su fogosidad. Pensaba que lo ideal sería que se buscara una amante, para que se desahogase con ella. Así Lucía estaría más tranquila. Miró a Marcos, acostado en la cama. Tenía la polla al aire. Las piernas estaban abiertas, como invitándola a una felación. Lucía estaba de pie. Frente al espejo se untaba cremas, a pares. Estaba obsesionada con la edad. Tenía cuarenta años.

-¿Follamos?

-¡Qué pesado!- Lucía no disfrutaba con el sexo. No podía. Marcos sólo miraba por sí mismo. Los polvos siempre eran iguales. Eran coitos egoístas, donde el único satisfecho era él. Lucía estaba hasta el COÑO de su marido. Siempre deseando follar.

-¿Follamos?

-Espera…

-¡Joder, Lucía! ¡Tantas cremas! ¡Pero es que no ves las arrugas que tienes! ¡No valen para nada!

Lucía le ignoró.

-¡Lucía, vamos a follar! ¡Deja ya tus tonterías! ¡Estás más arrugada que el chocho una vieja!

Lucía siguió en silencio.

-¡VAMOS! Tengo los huevos que me van a estallar…

-Hazte una paja…Así me dejarás en paz.- Lucía terminó con sus cremas. Se metió en la cama.

Marcos apretó con sus manos las tetas de su esposa. Le besó en la boca.

-¡Ostias, estás pringosa! ¡Buag! ¡Qué asco, putas cremas!

Lucía se volvió, dándole la espalda.

-¿Lucía?

-Me duele la cabeza.

-Venga ya…EXCUSAS. ¡Vamos a follar!

-No tengo ganas.

-¡Tú nunca tienes ganas! Me paso el día trabajando, en el andamio. Me merezco un polvo.

-No tengo ganas.

-¡Joder! Me pego todo el día viendo mujeres guapas desde el andamio…

-Fóllate a esas mujeres…

-¡Ojalá! Pero me tengo que conformar contigo…

-Pues yo hoy no tengo ganas.

Marcos agarró a Lucía. La forzó.

-¡Marcos, que me dejes, coño!

Él siguió forzándola. Lucía le dio un tortazo.

-¡ZORRA! ¡Me ha dolido!

-¡Pues te jodes!

-¡A ti sí que te voy a joder!

Marcos se echó encima de ella. Guió con su mano la polla hasta el coño de Lucía. Se la metió. Lucía, mientras tanto, pensaba en las tareas del día siguiente. Esos polvos eran tan aburridos, pensaba ella. Él se la metía, bam, bam, bam, bam, y se corría. Ya está. Lucía no sabía lo que era que le comieran el coño. Para colmo Marcos sufría eyaculación precoz, para rematar el asunto. ¿El divorcio lo solucionaría?. Quizá no, ya que perdería la tarjeta de crédito. Su consuelo era poderse permitir todos sus caprichos. Mejor sería soportarlo. Con un poco de suerte esperaba enviudar pronto. Marcos podría caerse del andamio, deseó Lucia. Mientras tanto sería como una puta. Sexo por dinero ilimitado. Al menos sólo tenía que soportar a un único gilipollas. Las putas aguantan a demasiados. Lucía se sentía hasta afortunada por eso.

Marcos se corrió. Se echó a un lado.

-¿Ves nena? Todo de maravilla así. Sólo es un momento…

-Y tanto que tardas  un momento…

-¿Qué quieres decir?

-Nada, nada. Ahora descansa, que mañana vuelves al andamio…-Lucía apagó la luz. Se tapó con las mantas. Rezó. Pensó en Bogart, su sex simbol en blanco y negro. Y por último, en un susurro dijo- Ojalá te mueras, cabrón hijo de puta…

Gléz-Serna


Responses

  1. ¡A esa mujer hay que darle un golpe de realidad y decirle que se puede salir de esa mierda de vida!

    • Este relato lo escribi pensando en la cantidad de mujeres que no disfrutan de la vida por culpa de sus maridos…


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