Posteado por: entremildudas | febrero 9, 2010

Fetichismo ( 4ª Parte)

Fidel estaba trabajando en su despacho. Eran las cuatro de la tarde.  Su jefe le había pedido que se quedara, aunque su turno fuera de nueve a dos. Horario de funcionario.

Cinco de la tarde. Unos ruidos llegaron a su despacho. Se levantó. Se asomó fuera. Una limpiadora estaba haciendo su trabajo. Cerró la puerta y volvió a su mesa. El ruido se fue acercando. Su puerta se abrió.

-Buenas tardes- Saludó la mujer.

Fidel levantó la mirada. No contestó. Observó como la señora pasaba la fregona por el suelo. Siempre le gustaron las mujeres con uniforme. El de ella era verde. Llevaba guantes rosa, hasta  el codo.

-¿Cómo se llama?- Se interesó Fidel.

-Roberta.

-Un nombre muy de limpiadora. ¿No será también andaluza, no?

-No, de Bilbao… Todas las limpiadoras no son andaluzas, hijo. Usted veía demasiado Médico de Familia…- Roberta se molestó por el comentario de Fidel.

Fidel no contestó. Se levantó. Aproximó sus manos a la cintura de ella. Las limpiadoras siempre eran guapas. Ninguna mujer con uniforme le disgustaba.

-Eres guapa…

Fidel agarró las asas del amor de Roberta, más vulgarmente, las caderas. Besó el cuello de Roberta. Nadie podría oírlos. Sólo estaban los dos. Un polvo de recompensa por las horas extras. A Fidel le parecía un pago excepcional. Roberta comenzó a desnudarse.

-¡No, no, PARA! Con el uniforme mejor…

Fidel palpó las tetas. Una teta para cada mano. Las abarcó. Eran grandes y un poco caídas. ¿Habría sido madre?. Ahora le acarició el coño. La agarró de la mano. La acercó a su sillón. Fidel se sentó.

-Ponte de rodillas, preciosa. Bien, ahora chúpamela.

Roberta comenzó a trabajarle la polla. Fidel cogió el móvil. Marcó el número de su mujer.

-¿Gloria?

-Sí, dime cariño…

-¿Qué tal? Es que estoy aquí muy aburrido…-Fidel sonrió a Roberta, que tenía toda la polla erecta dentro de su boca. Fidel acompañaba su faena con la mano agarrando su pelo.

-Pues aquí ando. He llevado a los niños al inglés. He terminado hoy muy pronto en el trabajo…No sé que más contarte…

-Sí. Tú sigue, tú sigue mi amor…- Guiñó un ojo a Roberta.

-Pues…Quizá ahora me llegue a comprar algo de ropa. Celia me ha llamado. Le apetece dar una vuelta…

-Así me gusta.  Haces muy bien, preciosa…-A Fidel le encantaba el doble significado de sus frases.

-¿Y tú qué tal?

-Tss…aquí liado. Le he pedido a una compañera que me haga un favor, así todo será más ameno…

-Claro, si te ayuda con tu informe terminarás antes.

-Sí, sí. Además es buenísima en lo suyo…

-Me alegro…¿Te queda mucho para terminar?

-¡No mucho!

-¡Ah, tu madre ha llamado! Dice que mañana vallamos a su casa a almorzar…

-¡Sí! Perfecto, mi amor…¡Ya terminé!

-¿Ya?

-Sí, ya me fui…Perdón, que ya terminé…¡Ya voy para casa! Un beso.

Fidel colgó. Se guardó la polla. Roberta se la había chupado de maravilla. Era una gran lamedora. Le dijo adiós y se fue a casa.

Gléz-Serna


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