Posteado por: entremildudas | febrero 15, 2010

Sexo bajo la lluvia

Hoy mi trabajo ha estado sometido a condiciones climatológicas adversas. Así de fino lo digo, aunque mi trabajo sea rudo y basto. Hoy me he empapado continuamente. Bajo la lluvia, pero no cantando. Follando bajo la lluvia. Sexo bajo la lluvia…

Llegué con mi camión. Me bajé. La manta de agua me impedía ver nada. Busqué a alguien. Un chaval me salió al paso.

-¡Buenos días!- Me saludó. Estaba buenísimo.

-¿Qué tal? Traigo unas puertas…

Nos acercamos a mi camión. Se asomó a la caja descubierta del mismo.

-Vaya…Estoy sólo hoy. Tenemos que bajarlas a mano…¡Puta lluvia!-Protestó.

Me quedé embobado, no podía evitarlo. Mi polla estaba empalmada. La lluvia corría por nuestros rostros. Yo, al estar rapado sentía el agua correr en libertad por mi cabeza. La ropa me pesaba. La circunstancia me superaba. Estábamos solos. Nadie podría pillarnos. Nadie estaría tan loco como para mojarse. Me miró. Nos mantuvimos hipnotizados uno en el otro. Mi mano  acarició sus mejillas. Sonreí. Me gustaba su barba, su rostro sucio de grasa.

-Tienes la mano suave…-Me alagó.

-¡Uno se cuida! Soy camionero, pero iba para maricón de los finos…

Nos reímos. Acerqué mi cuerpo al suyo. Nuestras pollas erectas se tocaron a través de la ropa. Nos besamos. Nuestros labios se fundieron. El agua de la lluvia se colaba por ellos, mezclándose con nuestra saliva. Nuestras lenguas se acariciaron, se frotaron, se insinuaron. Mi mano se mantenía en su mejilla. Sus manos se centraban en mi culo. Abrí la caja del camión. Subimos de la mano. Ahora, en alto, en la caja abierta. A dos metros de altura, de pie, nos volvimos a besar. Fundidos con la manta de agua, fundidos uno en el otro. Estábamos tan calientes que el agua se evaporaba al tocarnos. Metí la mano en su ropa interior. Agarré con fuerza su polla. La moví. Le pajeé, pero sólo un segundo. Me quité la sudadera. Ahora el agua golpeaba mi pecho descubierto. Me imitó. Ahora nuestros pechos se pegaron. Nuestra piel en contacto. Todo era tan empalagoso que esta vez levanté una pierna al besarlo, plan Disney. Momento encantador. Lo menos romántico fue la continuación. Nos tumbamos. Nos derrumbamos. Me puse sobre él, protegiéndole de la lluvia intensa. Le besé los pezones. Comencé a descender por su torso. Me detuve en su ombligo, besándolo. Llegué a la bragueta, la desabroché. Su polla salió al aire. Empapándose de agua. La cubrí con mi boca. Mi saliva la embadurnó. Mi lengua iba de arriba abajo. Entonces me detuve. Volví a la parte superior del cuerpo, sus pezones, sus labios. Me bajé los pantalones, me los quité, los tiré afuera del camión. Refregué mi sexo con el suyo. Nos pajeamos mutuamente. Entonces tomó el mando él. Me tumbé yo ahora. Me puse en pompa, mostrándole mi culo hambriento, deseoso de recibir su nabo en mi interior. No me hizo esperar. Me la metió sin prisas, deleitándonos. Como único lubricante la lluvia que nos bañaba. Embadurnados de agua. Me la metió hasta el fondo. Mi cara lo decía todo, la suya también. El sexo era absoluto y pleno. Me masturbé mientras él seguía bombeando en mi culo. No tardé en correrme. Sentí ese gusto divino del orgasmo cuando a la vez te la están metiendo, un orgasmo al cuadrado. Sientes el placer anal a la vez que el de la polla. Un placer que crea adicción. Apunté hacia él. Acerté en su pecho con mi semen, otra parte se quedó en la cabeza de mi polla. Lo recogió con su mano y se pasó la palma de la mano por la lengua. Magnífico.  Su velocidad fue aumentando, mis gemidos también. Yo miraba al cielo nublado. El agua me cegaba, me molestaba en los ojos. La boca abierta, por el placer. El agua me caía en la boca. Mi cuerpo vibraba con el suyo. Presentí su semen. Me revolví, sacándola de mi culo. Me la introduje en la boca. Le miré a los ojos desde abajo. En ese instante se corrió. Una lefa impresionante, de sabor y textura. Tragué esa esencia divina.

Nos vestimos. Descargamos las puertas. Le ayudé a llevarlas a su destino. Volvimos junto a mi camión. Nos besamos con ternura.

-¿Quieres mi teléfono?- Me propuso.

-Gracias, pero no…-Cerré la puerta del camión. Arranqué. Salí derrapando con las ruedas traseras, salpicándole barro…

Gléz-Serna


Responses

  1. Gracias, pero no. Una gran respuesta.

  2. Una respuesta recurrente….Muy útil en algunos casos…xD

    Un beso


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