Posteado por: entremildudas | julio 13, 2010

Lloraba por un mundo de mentiras…

Lloraba. Él lloraba de nuevo por amor. Conducía pisando el acelerador a fondo, pidiéndole al coche un poco más. Él lloraba cansado de amar y de nunca ser amado. Él estaba cansado de tantos sueños dorados junto a un simple amante más en su lista. Siempre le tocaba luchar contra el desamor. Él vivía en un mundo raro, donde dos hombres no pueden amarse, quererse…

Él estaba cansado de vivir siempre el mismo pasado, la misma escena vivida mil veces. Era tan difícil para él encontrar alguien que también gritara su amor a los cuatro vientos. Lo único que aparecía en su camino eran amores secretos, callados, ocultos bajo el visillo de lo prohibido por el resto. Él siempre negaba que tantos adioses le convertían en un desgraciado. Los amantes nunca quisieron romper con su mundo raro y falso…

Hoy él conducía desesperado, sin entender ya de amor. Él estaba harto de nunca ser verdaderamente amado. Él siempre soportó que sus amantes besaran a otras. Él sufría cuando los veía abrazados a una mujer, cumpliendo un perfecto papel. Si se acercaba a ellos hacían como si no lo conocieran, como si no se acordaran de él. Tenía que aguantar con la cárcel de ser el amante secreto de ellos, que junto a una legítima ofrecían su mejor careta de felicidad fingida.  Él estaba cansado de decir tantas mentiras, de no poder besar a sus amantes, sus amores, de no poder mostrar su dolor por esos amores que nunca le lloraron…

Los límites de velocidad los ignoraba, igual que siempre hizo con los límites del amor.  Siempre esperó sentir un amor del bueno, pero si quieren saber de su pasado nunca recibió ni la mitad de lo que él puso en el amor. Él ya no quería saber más de mentiras, de falsas promesas, de besos podridos por las apariencias y el qué dirán. Desde luego nadie pudo decir que él nunca había amado… Deseando gritar ante el mundo raro que no volvería a sufrir por su culpa decidió poner fin a la situación.

 Le vio poner cara de susto, de pánico, cuando con su coche enfiló hacia él. Cansado ya tan sólo reaccionó como un amante desesperado. Frenó en seco cuando la luna del coche se hizo mil pedazos, saltando por los aires una lluvia de reflejos vidriados. Su último amante despegó hacia el horizonte, treinta metros para ser exactos. Cuando lo vio caer en el suelo, con el rostro ensangrentado y los ojos vidriados, vacios e inertes comprendió que por fin había terminado con la cárcel del amor oculto y desgraciado…

Gléz-Serna


Responses

  1. La locura de un amor no entendido y no correspondido de la misma forma puede llevar a una locura mental donde la desesperación toma posesion de lo que eres, de quién eres y de lo que haces. las pasiones pueden matar un corazón de mil maneras. tanti baci!

    • si, el amor y el desamor nos hace perder la razon en mas de una ocasion…

      un beso muy muy fuerte!!!muuuaks

  2. Amores callados , ocultos! Muy bueno


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