Posteado por: entremildudas | noviembre 22, 2010

La traición de Cupido

“Él conocía mi obra, mi pequeña obra. Decía que le gustaba. Él llegó a mis relatos, mis papeles manchados. Teníamos un amigo en común, y a través de él le conocí. Fue a primera vista, algo inevitable. Me enamoré. Un flechazo. Puto Cupido, que me la volvió a jugar. No voy a decir cómo se llamaba, poco importa. Nos habíamos caído bien y compartíamos gustos y pensamientos, ideales de un perfecto maricón, según mi teoría. Estas situaciones me aterran. Ver algo tan perfecto, que me gusta en todos los sentidos, para mucho más que un polvo, es desconcertante. Siempre pienso que saldrá mal. Esta ocasión no fue para menos. Tenía novio. Varios años de relación. ¿Quién soy yo para intentar arrebatarle esa joya a un afortunado que lo posee de antes? Nadie… No sería justo por mi parte. Él no hizo por liarnos, ni meternos mano ni nada indecoroso. Guardábamos las distancias, pero no nos rechazábamos. No eran ilusiones mías. Cuando sientes “eso´´ tan especial sabes que es recíproco. Las almas hermanas, que no gemelas, se reconocen mutuamente. Me ha dado miedo, insisto, esta experiencia. ¿Lo volveré a ver? No lo sé… ¿Querría vivir conmigo una historia común? Tampoco puedo saberlo… Sería dulce y bonito compartir un periodo más o menos largo de mi vida a su lado, que nuestros momentos de intimidad queden guardados en nuestra memoria y se olvide con nuestra muerte: La complicidad de los buenos amante… ¡Qué iluso soy! Sin duda que lo soy…´´

No pude evitarlo, nada más escribir esta mariconada me tuve que refugiar, en algún lugar que no te recomiendo de Sevilla. Un lugar donde nadie se interesa por nadie. Los nombres no importan. La superficialidad, banalidad, vulgaridad, hipocresía se palpa. Es horrible y repelente, pero a la vez necesario para mí. Sólo basta con un cruce de miradas, una mirada mantenida por unos segundos y una sonrisa: Así es el reconocimiento. Luego todos sabemos lo que viene: Sexo, sexo, sexo… Sexo anónimo. Te besas. Te metes mano con ese perfecto desconocido. Te lo follas o te folla. Se la metes o te la metes. Quizá todo quede en una mamada. Pienso que no se hace por necesidad sexual, en lo más profundo de nuestro ser se hace para tapar la necesidad de sentirnos amados, queridos… Disney nos ha hecho mucho daño, debería denunciarlos por inculcarnos como a borregos historias de amor edulcorado cuando somos pequeños… En fin, maricones, qué os voy a contar…

Gléz-Serna


Responses

  1. El amor edulcorado es necesario para los que estamos necesitados de él.


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