Posteado por: entremildudas | noviembre 30, 2010

El sexo es una Plegaria Atendida…

No pude evitar recordar la obra “Plegarias atendidas´´ de Truman Capote, donde aparece un personaje que habla de lo excitante que resulta ver a un hombre con calcetines puestos como única prenda… y con la polla tiesa…

Lo conocí como a tantos otros. Era estudiante y me ofreció tomar una última copa en su piso, solos. Esto siempre significa que habrá algo más que una copa. Me invitó a pasar a su dormitorio tras besarnos. Se excusó para ir al servicio. Cuando me quedé solo encendí un cigarro y abrí la ventada de su dormitorio, apoyándome, mirando y cotilleando al vecindario. Fumar y cotillear es algo sanísimo… Pues bien, de repente escuché a mis espaldas que se acercaba… ¿Cómo se llamaba? Raúl, era Raúl… Raúl estaba de pie bajo el marco de la puerta. Estaba desnudo, salvo por unos calcetines grises que le llegaban hasta las rodillas.  Estilizaban sus delgadas pero fuertes piernas. Era como una segunda piel que me daba un morbo atroz. Raúl tenía el cuerpo perfectamente depilado, nabo incluido que erecto todo me miraba a los ojos. No pude soportar esa mirada de su nabo depilado y el cigarro se me cayó al suelo por la conmoción.

-¡Maricón, el cigarro! – Me riñó Raúl- Que vas a dejar marca en el parquet…

No pude disculparme ni decir nada. Recogí el cigarro y volví a chuparlo, mamarlo, imaginando que absorbía la esencia reproductiva de esa polla depilada. Ese nabo tieso, me miraba, me tentaba, me hipnotizaba. Las manos me temblaban, las rodillas me fallaban. Mi cuerpo entero pedía, y debía,  ser follado por ÉL. En este caso no cabían bisexualidades ni versatilidades. Esa noche sólo podía sentirme follado por esa polla erecta que me llamaba, que me avisaba de su poder magnánimo y  que haría conmigo lo que se le antojara. Mi propia polla estaba excitada, convulsionaba dentro de mis pantalones, luchando por salir. Mis cojones se volvían pétreos a cada segundo, dispuestos. Todo armado, todo listo. Arrojé el cigarro por la ventana y me lancé hacia Raúl. Me puse de rodillas, mamando con violencia mientras me desnudaba. Apreté sus nalgas con una mano mientras recorría con la otra sus muslos, sus rodillas y piernas enfundadas con los calcetines largos que tanto morbo daban a la situación (nunca me figuré que podría sentir algún día “eso´´ por alguien que lleva calcetines al follar…). Volviendo a Capote sentí que mis plegarias eran atendidas, cumplidas. Ya que no había más comunicación entre mi amante y yo que la del sexo, un sexo animal, bestia, bruto, forzado. Sin hablar los dos ya sabíamos que rol teníamos cada uno.

Cuando sentí esa polla entrar en mí, tomarme , poseerme, sentí el culmen del placer más absoluto que puede sentir un hombre. Yo a cuatro patas y él de rodillas, bum, bum, bum. El bombeo se mantuvo demasiado poco, pero excuso que estábamos muy, muy calientes.  Se corrió. Fui al baño. Busqué mi tabaco por el dormitorio:

-Oye, Raúl… ¿Has visto mi tabaco?

-No…

-Joder, lo he perdido… -El mono del tabaco me mata, no es como ningún otro mono, ni el del sexo se le compara- Necesito fumar…

-Fuma de este… -Se agarró la polla, que ya estaba blanda.

Me puse de rodillas de nuevo y él sentado en la cama. Mamé un poco, pero no podía concentrarme. ¡Necesitaba un cigarro!. No prestaba atención. Mientras su polla entraba y salía de mi boca yo no hacía otra cosa que pensar dónde habría dejado el tabaco. Mi amante vibraba. Me saqué la polla de la boca:

-¡Ya sé, me lo dejé en la ventana!

-¡No, no, ESPERA, NO,  QUE ME VOY! –Me agarró la nuca con las dos manos. Yo me resistí, no iba a tragar hasta que fumara, pero por las posiciones me podía físicamente. Acercó su polla a mi boca, a centímetros. El semen salió disparado hasta caer en mis labios, mis comisuras. Me ganó el cabrón, se había corrido. Me relamí una parte, me levanté, me acerqué a la ventana y fumé… Esa primera calada de humo… Esa primera humareda de humo saliendo de mis pulmones y llenando el dormitorio me hizo olvidar el semen, que aún tenía en mis labios, como cumpliendo una Plegaria Atendida…

Gléz-Serna


Responses

  1. Es que si el orden es piti polvo piti mamada… por muy bien que le queden los calcetines no puede interponerse ante esa sucesion inebitable xDDDD

    bss

    • Claro!!!jajajajaja

      Yo nunca había sopesado la opción de un polvo con calcetinces, pero he llegado a la conclusión de que depende de la situación…jajaja

  2. Tienes esto abandonado!

    • Jajaja, abandonado no está. Más bien son los estudios los que me quitan el tiempo para el blog y para otras cosas en las que escribo….pero reconozco que me pesa no poder llevar una rutina de publicacion, ahora que hace un año de su creacion

  3. jajaja cabezón aun con el caletón, eh? xD


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